Conflictos legales cuando se hacen negocios en otros países

Corrupción, desórdenes civiles o problemas fronterizos con los vecinos son sólo algunas de las situaciones para las que las compañías que se internacionalizan deben contar con un plan de acción legal.

La rentabilidad y las oportunidades de negocio suelen primar en cualquier decisión empresarial a la hora de plantearse el destino de una inversión. Sin embargo, las implicaciones legales de estos movimientos cobran cada vez más protagonismo. Aunque la seguridad jurídica del país o la jurisdicción que se utilizará en caso de conflicto con un socio o un proveedor son las prioridades de las asesorías jurídicas, las implicaciones legales de la geopolítica llegan mucho más allá, complicando el escenario de riesgos legales.

En un informe sobre problemas que encuentran las compañías para captar fondos en operaciones transfronterizas, realizado por Baker & McKenzie, se identifican los puntos que más impacto tienen: riesgos con los socios y alianzas locales, soborno y corrupción, sanciones comerciales, rivalidades políticas a nivel regional, desorden civil, nacionalismos, terrorismo o amenazas cibernéticas. Estos riesgos o peligros potenciales generalmente están más relacionados con pérdidas económicas o financieras, hasta el punto de que tienen un impacto directo, por ejemplo, a la hora de captar inversores para una posible salida a Bolsa.

SANCIONES COMERCIALESLas disputas entre países y la cesión de competencias a organismos supranacionales, como la Unión Europea, también supone un riesgo externo para las empresas, como han sido las sanciones a Rusia por la anexión de Crimea. Además de las implicaciones legales, las compañías que han seguido con negocios en la región se enfrentan a un problema reputacional.

SANCIONES COMERCIALESLas disputas entre países y la cesión de competencias a organismos supranacionales, como la Unión Europea, también supone un riesgo externo para las empresas, como han sido las sanciones a Rusia por la anexión de Crimea. Además de las implicaciones legales, las compañías que han seguido con negocios en la región se enfrentan a un problema reputacional.

Pero también existe un ámbito legal que puede complicar aún más las operaciones transfronterizas y que, al tratarse de un origen geopolítico, son difíciles de prevenir por parte de las empresas, pero eso no las exime de responsabilidad. Por ejemplo, «sin duda existe una tendencia reciente en la legislación de países como EEUU y Reino Unido de castigar las prácticas de cohecho y corrupción por parte de las empresas en el extranjero», según explica Koen Vanhaerents, socio responsable de mercado de capitales de Baker &McKenzie.

Contar con un plan de actuación para estos supuestos es clave, sobre todo por el peligro que supone no tener establecido un protocolo, por ejemplo, en países donde existe riesgo de que los empleados sean secuestrados.