España y Reino Unido esquivan el deterioro económico en la UE

La parálisis que ha atenazado a Francia y Alemania y amenaza con devolver a Italia a la recesión no ha alcanzado por ahora a la economía española. El INE ha avanzado que el PIB habría crecido un 0,5% entre julio y septiembre, lo que supone una décima menos respecto al 0,6% registrado en el segundo trimestre. Esta cifra, en principio negativa, muestra la fortaleza de la economía española en mitad del temporal que está asolando a las grandes economías y del que tan solo se ha librado Reino Unido, cuyo PIB ha crecido por encima del 0,5% en los últimos siete trimestres. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, valoró esta mañana de forma positiva el dato de crecimiento del PIB español durante el tercer trimestre. “Esa tasa intertrimestral está en línea con lo esperado, porque lleva la tasa interanual al 1,6%, lo que confirma que la previsión media del año del 1,3% de crecimiento del PIB se va a alcanzar bien”, subrayó. En esa línea, el ministro de Economía, Luis de Guindos, subrayó el hecho de que España pueda mantener su velocidad de crucero para cumplir con los objetivos marcados.

Montoro dice que el dato augura que el objetivo del 1,3% a final de año “se alcanzará bien”

Todo lo contrario que las tres mayores economías de la zona euro. Alemania, la más grande y la más exportadora, cayó un 0,7% en el segundo trimestre del año y se ha visto obligada a revisar a la baja sus estimaciones para este año y el que viene. Así, en 2014 la locomotora europea crecerá el 1,2% (frente al 1,8% estimado hasta ahora) y en 2015 lo hará a un escaso 1,3% (frente al 2% anterior). Ambas cifras quedan por debajo del crecimiento previsto por España en el Programa de Estabilidad remitido a Bruselas (1,3% y 2%). Dicho de otra manera, que España crecerá más que Alemania este año y el que viene.

 

Las circunstancias tampoco son halagüeñas para Francia, la segunda economía más grande de la zona euro. El PIB solo crecerá un 0,4% este año (seis décimas menos de lo estimado) y un 1% en 2015 (medio punto menos). Ese débil crecimiento y sus reticencias a reducir el gasto, tal y como le pide Bruselas, le llevarán a incumplir el objetivo de déficit marcado para este año y el que viene.

En último lugar, Italia, la tercera economía por tamaño en la zona euro, habría vuelto a la recesión en el tercer trimestre, tras encadenar dos trimestres con caídas del PIB. “De acuerdo con nuestras estimaciones, se produjo un ligero descenso del PIB en el tercer trimestre”, auguró la pasada semana el Banco Central de Italia, que consideró “vital” la recuperación de la demanda doméstica ante las perspectivas de un debilitamiento de las exportaciones.

Lo que queda por dilucidar es si la brecha entre España y el resto de grandes naciones de la zona euro se mantendrá o se reducirá y las razones que lo justificarán. Los 19 servicios de estudios que componen el panel de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) hicieron pública su última estimación en septiembre, con lo que ya estaban recogidos algunos de los acontecimientos que han provocado el frenazo económico, y en ella preveían un ritmo de crecimiento estable para los próximos trimestres. De hecho auguraban un crecimiento del 0,4% para el tercer trimestre (una décima menos de lo estimado por el INE), para el cuarto de este año y el primero de 2015. Esta tasa se incrementaría hasta el 0,5% para el segundo trimestre de 2015 y llegaría al 0,6% en el tercer y cuarto trimestre de 2015. Unas cifras coherentes con un crecimiento del 2% previsto para el próximo año, cifra en la que coinciden el Panel de Funcas y las previsiones oficiales.

Lo que ha cambiado dentro de las previsiones que manejan los expertos y el Gobierno es el peso que tendrán la demanda externa e interna a la hora de impulsar a la economía española. El deterioro de las exportaciones y el incremento de las importaciones a partir del segundo trimestre llevó al Ejecutivo a fiar a la demanda interna (consumo de los hogares e inversión empresarial) el grueso del crecimiento para los próximos trimestres. Sin embargo, la depreciación del euro y el abaratamiento del petróleo han modificado algunos de esos cálculos. “Un euro más debilitado respecto al dólar favorecerá el impulso exterior y las exportaciones, mientras que la bajada de los precios de las materias primas, como el petróleo, tendrá influencia en el desarrollo de la economía”, apuntó Montoro.

Un euro débil abarata las exportaciones españolas de bienes y servicios fuera de la zona euro, en un escenario en el que la demanda de esos países (que concentran la mitad de las exportaciones españolas) está a la baja. Desde marzo, en el que el euro alcanzó su valor más alto del año, la cotización ha bajado un 9,5% hasta situarse en un cambio de 1,26 dólares por euro.

Por su parte, un barril de crudo barato es una buena noticia para una economía netamente importadora como la española, que tan solo produce el 0,2% del petróleo que consume. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, ha bajado de 115,06 dólares en junio a 86,05 en octubre, lo que representa una bajada del 25,3% en cuatro meses. Si se mide en euros, el recorte ha sido menor (19,3%) al pasar de 84,3 a 68,1 euros en ese período. Si ese nivel de precios se mantuviera constante en 2015, España se ahorraría en compras de crudo en torno a 10.200 millones de euros.

Los precios encadenan cuatro meses seguidos en negativo

Los precios cayeron en octubre una décima en tasa interanual, con lo que encadenan cuatro meses consecutivos de retrocesos y alimentan el temor a una deflación. El dato, adelantado por el INE, se confirmará dentro de dos semanas y supondría una mejora de la tasa de inflación de una décima respecto a la registrada en septiembre, cuando caía dos décimas. El INE explica que la menor bajada del IPC en octubre se debe principalmente a la subida de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, frente al descenso que registraron en octubre de 2013.

La economía española no había encadenado cuatro meses seguidos con los precios de consumo cayendo desde 2009, año en el que coincidieron la crisis financiera y el desplome del comercio mundial. El IPC registró tasas negativas de marzo a octubre y alcanzó su mayor deterioro en julio de 2009, cuando los precios bajaron un 1,4% anual.

Si el análisis se amplía al resto de la Unión Europea, los últimos datos, correspondientes a septiembre, muestran como hay ocho países (entre ellos España) donde los precios caían y otros cuatro en los que ni subían ni bajaban.